lunes, 24 de marzo de 2008

MARGARITA YOURCENAR

MARGARITA YOURCENAR

En 1980 la Academia Francesa acogía por primera vez a una mujer. Una mujer cuyo verdadero nombre era Marguerite de Crayencour, nacida el 8 de junio de 1903 en Bruselas, de madre belga y padre francés. Antes de morir "con heroicidad femenina" a causa de una fiebre puerperal tras haber dado a luz a su hija, Fernande de Cartier de Marchienne, recomendó que no se le impidiera a la pequeña hacerse religiosa si así lo deseaba. Dedicándose a la literatura, Marguerite considera haber respondido al piadoso deseo de su madre. Michel, su padre, que más que un padre fue un pedagogo, un confidente y amigo, no era proclive a hacer entrar a su hija ni en una orden ni en cualquier orden. De este anticonformista heredará ella el placer de vagabundear que bien ilustra este adagio que nunca olvidará: "sólo se está bien en otra parte", y su gran cultura que comparte con ella, así como su biblioteca.
En 1919 financia a cuenta del autor El Jardín de las quimeras, un poema dialogado que había compuesto su hija sobre la leyenda de Icaro. Por aquel entonces Marguerite tiene sólo dieciséis años y no ha puesto jamás los pies en la escuela, lo que no le impide aprobar el bachillerato. Padre e hija eligen juntos su seudónimo, Yourcenar, que es un anagrama del apellido. Su primera obra publicada por una auténtica editorial fue Alexis o el Tratado del inútil combate (1929), una carta de ruptura dirigida a una mujer por su esposo que confiesa preferir a los hombres. Un púdico texto corto que aboga, en la misma línea que el escritor André Gide, por la libertad de las preferencias sexuales.
Entre tanto ha muerto su padre en 1929, y la joven Marguerite va a conocer los años más intensos de su vida de mujer. Ama, escribe, y va de un lado a otro de Europa, una Europa donde se está fraguando la catástrofe sin darse del todo cuenta. Yourcenar es algo menos inconsciente que muchos otros. En El denario del sueño (1934) evoca un atentado fallido contra Mussolini por parte de una pasionaria revolucionaria

Sentimientos peregrinos
Esos años estarán marcados por una pasión imposible hacia un hombre que no la ama y que, al igual que Alexis, prefiere a los hombres. Fuegos (1936) es producto de esta crisis pasional. Menos conocido que las obras maestras de su madurez, este poema en prosa mezcla la vida y los símbolos del amor absoluto, la evocación de los grandes mitos de Antígona, Fedra o María Magdalena con la lamentación personal del amor contrariado. Más tarde condenará este amor basado en el deseo, sentimiento poco honorable, habitado por la posesividad y el egoísmo.
Y comienza a separarse, a imagen del viejo pintor Wang Fo de Cuentos orientales (1938), que se evade en el mar de jade azul que su pincel acaba de trazar. Estos últimos relatos se inspiran de la literatura y del folklore de los Balcanes, de su adorada Grecia, y de Asia, a la que se acerca intelectual y espiritualmente. Ya ha encontrado en ella esa percepción del "yo incierto y flotante" que le concederá más tarde al emperador Adriano, ese sentido agudo de lo impreciso y del estado de paso.
El tiro de Gracia, escrito entre Capri y Sorrento en los albores de la Segunda Guerra Mundial, le permite ajustar sus cuentas y dar libre curso a toda la violencia que alberga en aquella época. En 1939, su vida da un brusco giro, a imagen de esa Europa que se agita. No le queda dinero, se acaba de declarar la guerra ¿qué hacer? "La carambola de azares y circunstancias" decidirá por ella. En 1937 había conocido y amado a Grace Frick, una americana con quien ya había pasado un invierno y que vuelve ahora a invitarla. Así pues, se va de Francia con la intención de pasar una temporada, y en realidad se quedará en América durante el resto de su vida.
Tras un periodo de práctica esterilidad literaria debida a la adaptación y también al dolor de esos "años negros" vividos en el exilio, Yourcenar se decide a vivir en inglés y a escribir en la que ahora será su verdadera patria, la lengua francesa. Convertida, con su seudónimo, en ciudadana americana en 1947 -solamente recuperará su nacionalidad francesa para entrar en la Academia-, se instala con Grace Frick, alternando la "vida inmóvil", en la soledad de la isla de Mount Desert (Maine) y los viajes, que espera con impaciencia. Deja de ser una mujer escritora para ser sobre todo escritora, una escritora a la que a veces acontece ser una mujer.
Este estatuto se lo debe sobre todo a Memorias de Adriano que, publicadas en 1951, disfrutarán de un éxito insospechado tanto en Francia como en el mundo entero. Desde la edad de veinte años Yourcenar había escrito y destruido varios bocetos de esta ambiciosa novela que hace revivir en primera persona a un emperador romano del siglo II y de la que no quedaba en 1949 más que un fragmento. En unos meses reescribe las memorias de este sabio soberano que favoreció las artes y mejoró la condición de los esclavos.
La modernidad del pasado
Sueña, a través de él, con un hombre de Estado ideal, capaz de estabilizar la tierra. Le concede a este griego culto y ambicioso que protege a los árboles amenazados, sus propias preocupaciones ecológicas. Evoca a un hombre que construye su felicidad "como una obra maestra" pero a quien la pasión por el bello Antinoo y el dolor de haberlo perdido harán oscilar hacia un vértigo de inmortalidad en honor al ser amado. Con él comparte Marguerite una sabiduría inspirada de las doctrinas orientales que consiste en prepararse para la muerte, en percibir su perfil y adentrarse finalmente en ella con "los ojos abiertos". Traducido, alabado y comentado, Memorias de Adriano obtuvo un éxito mundial. Opus Nigrum, publicado diecisiete años después, coincidiendo con los acontecimientos de mayo del 68 francés, es también fruto de una larga gestación. Partiendo de una primera novela corta publicada en 1934, es "en dos palabras la historia de un hombre inteligente y perseguido; sucede esto hacia 1569 y podría haber pasado ayer o pasar mañana". Su protagonista ficticio, Zenón, filósofo, médico y alquimista del siglo XVI, es más real para su creadora que muchos otros seres de carne y hueso; lo lleva de la mano, dice, como a un hermano, y está segura de que cuando le llegue el momento de morir, este médico del Renacimiento estará junto a ella.
Opus Nigrum está compuesta en un momento en el que ante eso que ella llama "el estado del mundo", el pesimismo del escritor prevalece sobre el optimismo idealista del tiempo de Adriano. En un momento en el que en su abundante correspondencia, envejecida y confrontada al cáncer terminal de su compañera, evoca cada vez más "la atrocidad fundamental de la aventura humana".
Sus últimos años estarán marcados por el incremento de su fama, los honores y premios literarios que culminarán llevando a esta soberana, que sus conocidos llaman "Madame", a la Academia Francesa. Sigue escribiendo ensayos, entre otros Mishima y novelas, como Un hombre oscuro, personaje que prescinde de la literatura e ignora la gloria, pero clarividente sin necesidad de palabras.

En el camino de vuelta
Su proyecto más ambicioso, inspirado también de los sueños de su adolescencia, se concreta en los tres tomos que componen El Laberinto del mundo, memorias de un género nuevo donde la escritora explora su filiación y la historia de sus antepasados y parientes. Los dos primeros tomos se cierran, como las valvas de una concha sobre la imagen Marguerite, con sólo unos meses, durmiendo sobre las rodillas de su nodriza. En el tercer tomo apenas ha llegado a la pubertad. Publicado póstumamente, este último tomo no fue acabado.
Durante los años que precedieron a su muerte, el 17 de diciembre de 1987, en su isla americana, volvió a viajar, a dar vueltas "por la cárcel" acompañada de un joven americano de treinta años, Jerry Wilson. Cuando éste desapareció prematuramente, víctima del sida, a ella no le quedaron ya fuerzas para continuar sola mucho tiempo, ella que solía decir que sólo se muere de pena. En su juventud había escrito: "Soledad No creo como ellos. No vivo como ellos. No amo como ellos y moriré como ellos".
Adriano
Este libro es mucho más que una novela. Es una novela que se plantea reconstruir no sólo los avatares reales de un hombre y de una etapa de la historia, sino recrear una mente -espacio de confluencia entre pensamientos, sensaciones confluencia entre pensamientos, sensaciones e impulsos- y, como consecuencia, un modo de ver el mundo y de estar en él. Esta mente es la del emperador romano del siglo II Adriano. La autora del libro pasó muchos años luchando con este personaje que se imponía a su vocación literaria. Más de veinte años, pues, de cortejo de una idea para alcanzar unas nupcias que rebasarían su propósito inicial, porque el libro, que encierra fundamentalmente una filosofía de la vida, contiene, además, la relación de la novelista con la escritura. Por todo ello, cada palabra que se lee es la síntesis, por lo menos, de tres voces comparables a otros estratos de una excavación, la de Adriano, la del estudio de la historia y la de la propia Yourcenar
"Casi todo lo que sabemos de otro es de segunda mano. Si por azar un hombre se confiesa, defiende su causa"
"Un hombre que lee, o que piensa, o que calcula, pertenece a la especie y no al sexo; en sus mejores momentos, escapa incluso a lo humano"
"La filosofía epicúrea, ese lecho estrecho pero limpio"
"La dicha es una obra de arte: el menor error la quebranta, el menor titubeo la altera, la menor pesadez la desluce, la menor tontería la embrutece"

Alexis o el tratado del inútil combate
La larga carta que Alexis dirige a su esposa, desmenuzando dolorosamente el inútil combate entre sus inclinaciones y su vocación, constituye una atractiva novela que nos introduce en uno de los mundos narrativos más lúcidos de la literatura francesa contemporánea. La libre búsqueda de la propia sensualidad, una de las preocupaciones constantes de Marguerite Yourcenar a lo largo de su obra, es tratada en esta novela de manera tan valiente y profunda como nadie se había atrevido a hacerlo antes.

"El sufrimiento es uno. Se habla de sufrimiento como se habla del placer, pero se habla de ellos cuando ya nos dominan. Cada vez que entran en nosotros, nos sorprenden como una sensación nueva y tenemos que reconocer que los habíamos olvidado. Son diferentes porque nosotros también lo somos: les entregamos cada vez un alma y un cuerpo modificados por la vida. Y sin embargo, el sufrimiento no es más que uno. No conoceremos de él, como no conoceremos del placer, más que algunas formas, siempre las mismas, de las que estamos presos. Habría que explicar esto: nuestra alma, supongo, no tiene más que un teclado restringido y aunque la vida se empeñe en hacerlo sonar, sólo podrá obtener dos o tres pobres notas."
"Tenías veinticuatro años. Era, poco más o menos, la edad de mis hermanas mayores. Pero tú no eras, como ellas, apagada y tímida: había en ti una vitalidad admirable. No habías nacido para una existencia de pequeñas penas o pequeñas alegrías; había demasiada vida dentro de ti. ... Las costumbres no permiten en la mujer la pasión; sólo se les consiente el amor; quizá por eso amen tan totalmente. No me atrevo a decir que habías nacido para una existencia de placer; hay algo culpable o por lo menos prohibido en esa palabra; prefiero decir, amiga mía, que habías nacido para conocer y para dar alegría."

Cuento azul
Marguerite Yourcenar muere en diciembre de 1987, dejando cierta cantidad de escritos inéditos. Entre ellos destacan los relatos que componen este volumen, que datan del periodo 1927-1930. Cuento azul es una inteligente imitación de la narrativa oral, y en él se adelantan los temas y el ambiente de los Cuentos orientales. La primera noche es la fase final de las relaciones entre Yourcenar y su padre, y tiene la peculiaridad de estar escrito "a cuatro manos". Maleficio, por su parte, es una evocación realista de las costumbres italianas, que tanto significarían luego en la obra de Yourcenar.


Recordatorios
Recordatorios—primera entrega de la trilogía de carácter autobiográfico titulada El laberinto del mundo, que con Archivos del norte y ¿Qué? La eternidad – es a la vez un libro de memorias y una novela histórica. Comienza con el nacimiento de la propia autora y tiene como protagonistas a sus parientes más próximos. A la manera renacentista, Marguerite Yourcenar utiliza una vez más el pasado para hablar más profundamente del presente. Recordatorios ayudará al lector a conocer mejor las claves de la vida y la obrea de esta gran dama de la literatura.
Archivos del norte
Es la segunda parte de la trilogía familiar de Marguerite Yourcenar, El laberinto del mundo, iniciada con Recordatorios y concluida con ¿Qué? La eternidad. "Me propuse evocar el pasado de una familia, o más bien de un grupo, sin lágrimas en los ojos, sin esa condescendencia divertida que esconde aquí y allá las bocanadas de la vanidad de las familias, sin recriminaciones, apuros, ni tampoco exasperación. Contar sólo lo que uno sabe y poner unos puntos de interrogación cuando no se sabe. Era una experiencia humana interesante que había que intentar". Así definía la propia autora esta obra histórica y genealógica, íntima y personal.
Ana, soror ...
Yourcenar incursiona en el sugerente tema del incesto, de la mano de la historia de amor entre los hermanos Ana y Miguel, dos jóvenes nobles del Nápoles del Renacimiento. Una obra de juventud en la que, según su propia autora, yacía el germen de buena parte de sus producciones futuras.
Fuegos
Fuegos se compone de "nueve prosas líricas" inspiradas en los mitos griegos, unidas por unos fragmentos que la propia autora definió como "una cierta noción del amor". A caballo entre la confesión directa y la neurosis, Yourcenar desvela a los lectores una crisis interior surgida de su mayor fracaso amoroso, y la transforma en uno de los libros más hermosos y valientes de su bibliografía.
"En el avión, cerca de ti, ya no le tengo miedo al peligro. Uno sólo muere cuando está solo"
El denario del sueño
Un atentado antifascista en la Roma de Mussolini reúne en la ciudad a una serie de personajes. Una moneda de diez liras pasa de mano en mano creando un vínculo alegórico entre personajes y temas.El denario del sueño es una sutil y terrible reflexión sobre el paso del tiempo, el enfrentamiento entre la realidad y la imagen, o la impotencia del hombre ante un orden de las cosas más esencial que él mismo.
Cuentos orientales
De China a Grecia, de los Balcanes al Japón, estos Cuentos orientales acompañan al viajero como otras tantas claves de una música especialísima, procedente de un mundo distinto que no es otro sino ese espacio, acotado pero amorosamente compartible, que todo libro de Marguerite Yourcenar propone emocionalmente a su lector.
"Puede vérsela simultáneamente en el norte y en el sur, y al mismo tiempo en los lugares santos y en los mercados. Las mujeres se estremecen al verla pasar, los hombres jóvenes, dilatando las ventanas de la nariz, salen a la puerta para verla, y los niños recién nacidos ya saben su nombre. Kali, la negra, es horrible y bella. Tan delgada es su cintura que los poetas que la cantan la comparan con la palmera. Tiene los hombros redondos como el salir de la luna de otoño; unos senos turgentes como capullos a punto de abrirse; sus muslos ondean como la trompa del elefante recién nacido, y sus pies danzarines son como tiernos brotes. Su boca es cálida como la vida; sus ojos profundos, como la muerte." (Kali decapitada, publicada en el volumen "Cuentos orientales")

Una vuelta por mi cárcel
De ningún personaje suyo habló Marguerite Yourcenar con tanta ternura y profundidad como de Basho, monje giróvago japonés que vivió en el siglo XVII y al que dedica el primer texto de esta recopilación. Una vuelta por mi cárcel trata de muchos viajes (la travesía de EEUU desde la costa este hasta San Francisco, por ejemplo), pero el centro del libro es Japón, su teatro tradicional, sus héroes literarios como Mishima. La pasión de Yourcenar por el espectáculo del Kabuki posee la milagrosa frescura de lo recién descubierto y aporta a este volumen la increíble capacidad de asombro que Yourcenar otorgó al mundo en los últimos años de su vida.
El tiempo, gran escultor
En los ensayos que integran El tiempo, gran escultor, Marguerite Yourcenar pasa revista a algunos de los temas que le son más queridos y que su lector habitual reconocerá como suyos de modo inmediato: el cristianismo, la belleza, el paso del tiempo. La autora reflexiona también acerca del erotismo en la India, evoca figuras como la cruel y siniestra Condesa Bathory o Durero y sus sueños, y recuerda personalidades unidas a la propia Yourcenar por su común consagración a la belleza. Junto a ello es necesario destacar el hermosísimo Andalucía y las Hespérides que revela su amor por la España del Sur. Todo configura así una muestra más de la grandeza del pensamiento de quien supo unir a su pasión por el arte de la palabra el valor de una ejemplar actitud ante el hombre y su historia.
Como el agua que fluye
Como el agua que fluye recoge tres cuentos de Marguerite Yourcenar con un rasgo histórico común: los tres se suceden en la Europa del siglo XVII. Y con muy hermosos rasgos literarios comunes: la belleza, la intensidad, la fuerza que deja inquieta y alborotada la mente del lector, la osadía de plantear temas como el incesto sin recostarse en las normas triviales del tabú.
El tiro de gracia
El tiro de gracia es una historia inquietante basada en hechos reales. La historia de un extraño triángulo sobre un fondo dramático y desgarrado de fin de época. Pocas veces en la literatura del siglo XX se ha descrito con tanta agudeza una historia de amor tan arrebatadora. El amor que une a Eric y Conrad, el amor no realizado entre Eric y Sophie, están marcados por el signo de la muerte. El tiro de gracia tiene el desarrollo de una tragedia clásica. Desde el principio se sospecha el terrible final. Sin embargo, la lectura fluye siempre hacia delante gracias a la prosa que consigue evocar a la perfección un ambiente opresivo y fantasmal y traza con mano firme unos personajes plenos, dotados de singular carnalidad.
"Al revés de la mayoría de los hombres algo reflexivos, no acostumbro ni a despreciarme a mí mismo ni a sentir amor propio: demasiado me doy cuenta de que cada acto es completo, necesario e inevitable, aunque imprevisto en el minuto que antecede al mismo y superado al minuto siguiente. Atrapado en una serie de decisiones todas definitivas, al igual que un animal en la trampa, no había tenido tiempo de ser un problema a mis propios ojos. Pero si la adolescencia es una época de inadaptación al orden natural de las cosas, forzoso será reconocer que yo había permanecido más adolescente, más inadaptado de lo que creía, pues el descubrimiento de aquel simple amor de Sophie provocó en mí tal estupor que llegó a convertirse en escándalo"
Peregrina y extranjera
Peregrina y extranjera es una recopilación póstuma de ensayos en los que Marguerite Yourcenar trata los más diversos temas relacionados con la cultura, en un recorrido intelectual que va desde los años treinta hasta los últimos días de 1987. La música del joven Mozart, sus pintores favoritos, su admiración por la obra de Virginia Woolf, Henry James, Wilde o Borges; sus opiniones sobre la Grecia antigua, su relación con la época actual y hasta su discurso de ingreso en la Academia, configuran un libro de múltiples, cambiantes y profundos atractivos.




5 comentarios:

ecgeson dijo...

Acabo de terminar de leerme memorias de Adriano y lamentablemente me ha decepcionado. Sí, se nota que maneja el lenguaje, los conocimientos griegos, romanos -por lo visto desde su más tierna infancia sin escolarizar- y se identifica con el emperador viajero. Sin embargo, al novelar y re-inventar la vida de este íbero, no consigo discriminar lo que es impostura de lo que es realidad y acabo preguntándome qué parte es consistentemente histórica y cuál no. Como ejercicio de retórica me parece precioso, pero sin rigurosidad. Si fuera una corrida de toros, sería el típico torero que no me transmite, aunque sus pases son dibujos perfectos de manual...

julieta dijo...

la verdad que me encanto este rincon tuyo... este post en especial sobre mi escritora favorita de todos los tiempos! te agrego a mis paginas amigas... exitos!! :D

FRANCISCO LEGAZ dijo...

Os agradezco mucho vuestros comentarios... No se si sabes Julieta, que este blog es en donde se albrgan los audio de mi programa de radio, el bosque de las palabras podéis visitarlo. será un placer.

andrea dijo...

solo diria que esta gran escritora no hubiera ido nunca a una corrida de toros...

Anónimo dijo...

Para disfrutar de un buen escritor es necesario ser un buen lector. Cada lector debe calzarse el escritor de su talla.

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